Cuajado y forma de los racimos

Racimo de uvas de la finca de Vinos Bio Pedro Olivares

Estamos en una época crucial en el desarrollo del ciclo vegetativo de la vid.

La energía creada y acumulada durante el invierno, en el suelo, aparece de manera espectacular en estos meses primaverales.

Después de la Eclosión, la apertura de las yemas a su nuevo estadio, comienza la fase de luz, de calor, la floración, el cuajado.

Los pámpanos crecen sin dilación y ajustándose al tipo de cultivo buscan colonizar el cielo. Rectos e indemnes trepan y trepan en busca de sol. Su objetivo es conseguir el máximo de superficie foliar expuesta, es decir, quieren crear hojas y hoja,s para que sus racimos puedan madurar y madurar.

La altitud de los pámpanos y su porte, bien sea erguido o pendulante, al igual que la forma, número y posición de sus racimos, que también pueden ser cónicos, con alas o más compactos, va a depender de varios factores. Los genéticos propios de cada variedad, que de manera preformada aparecen microscópicamente, en las yemas latentes que encontramos en la fase de reposo de la vid, y en su madera lignificada, vamos, en el sarmiento.

Ahora mismo y al mismo tiempo que vemos crecer las plantas, ya la vid asegura su procreación, creando también las yemas que en su interior contienen sus pámpanos y racimos microformados, de los que el año que viene daremos, seguro, muy buena cuenta.

En segundo lugar, el crecimiento, vigor, aspecto, número de entrenudos, hojas, … y sobre todo el tamaño de los racimos y de sus bayas, va a depender de las prácticas culturales. Bien éstas sean perennes, como consecuencia del marco de plantación, por ejemplo, o inducidas por las citadas prácticas que se realicen, antes, durante y después del ciclo cada año.

Un marco estrecho como el del proyecto enTreDicho, 0,70m x 1m o el de alguna parcela de Vinazares, 1m x 1m y a 1500 m de altitud, generan una competencia radicular tan exagerada, que como consecuencia de fenómenos hormonales, que tienen su génesis en el sistema radicular, la planta es capaz de autoregularse y producir racimos sueltos (el mejor insecticida del mundo-mundial) de pequeño tamaño y con granos, bayas de menos de 1 gramo de peso, mi máxima obsesión.

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