La Viña y el Jabalí

No es difícil darse cuenta cuando uno deambula por los viñedos el ver, generalmente en las zonas más próximas a lo inexpugnable, racimos de uva que en su proceso de maduración ya avanzada, y con un contenido en azúcares  ya elevado, están con gran parte de sus uvas desaparecidas del raquis, del  racimo.

Son los jabalíes, que no hacen para nada ascos de este maravilloso manjar, nacido para su transformación en vino, pero que para ellos no es más que un regalo de la naturaleza, en este caso humana.

Irremediablemente hay que poner remedios contra la penetración nocturna en las parcelas de viñedo, los más eficiente es una valla, vaya esto por delante, pero no habiéndola, hay que dar rienda suelta a la imaginación.

En  las parcelas de enTreDicho en la Sierra de Segura, donde ya conocemos de sus andares, colocamos, en mi caso, teléfonos un poco obsoletos , pero que mantienen intactas sus funciones, reciben llamadas, tienen  despertador con irónicas musicalidades capaces de despertar a un dormilón, etc.

Si capaces son de amargar a muchos mortales el amanecer a un nuevo día, cómo no iban a ser  también son capaces de ahuyentar a estos invasores nocturnos, de lo que para ellos es  su terreno incluso sin tener título de propiedad.

Hay  que elegir las tonalidades más estridentes, y si además el teléfono se ilumina con destellos dignos de un castillo de fuegos artificiales, mejor.

Eso sí, hay que cambiar las melodías para que no se acostumbren y entiendan que no es una fiesta de recibimiento, si no una invitación a dejar las instalaciones.

Más cosas… colocar bolsas, sacos de tela con pelo (sí el de la peluquería, el vuestro, pelos en definitiva)…Si los repartes de vez en cuando en los “pasos” habituales, y como se dice, les “da el aire”, puede ser un buen repelente durante unos días.

Las cintas indicadoras de las obras, o las que salen en la tele que utilizan la Policía para precintar o  impedir el paso, también son muy eficientes cuando sobre todo se agitan con el viento.

Transistores, dejar encendidas varias “arradios” como se dice por aquí, con emisoras con Rock an Roll o programas  tertulianos de extrema agitación, nunca música clásica. Estas son también buenas soluciones para que los jabalíes no esquilmen  sin alevosía, una parte o un todo, de los maravillosos racimos que en breve comenzaremos a cosechar.

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